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2/12/2007 - Listín Diario Publica: Cómo nos ven los de afuera

LISTÍN DIARIO

Hay expresiones de nuestra cultura que no percibimos porque estamos acostumbrados a ellas, y que hablan sobre nuestra mentalidad, nuestra manera de ser y, en muchos casos, las debilidades que debemos superar. Estudiantes de intercambio recién llegados a la República Dominicana señalan esas cosas que les parecen extrañas

SANTO DOMINGO.- A Robin Roescheisen, que llegó de Alemania hace menos de una semana, le llama la atención que la gente habla demasiado por el celular.

“Se la pasan hablando todo el día. Hay gente que tiene hasta dos celulares”, dice. De donde él viene los celulares se utilizan sólo para llamadas breves e importantes, porque son muy costosas.

Y si de comunicarse se trata, un comentario muy frecuente entre los extranjeros es lo rápido que hablamos los y las dominicanas. “Es casi como si tuvieran un idioma propio”, dice Danette Nelson, de Estados Unidos, que lleva apenas dos semanas viviendo en el país.

Son esas diferencias que nunca hubiéramos imaginado. No porque sean increíbles, sino por lo contrario: precisamente porque son tan pequeñas y particulares. Pero siempre que viajamos a algún lugar por primera vez nos encontramos con esas cosas que nos resultan curiosas y, a veces, un poco incomprensibles. Son detalles que hablan sobre nuestra manera de ser, nuestra mentalidad y nuestras deficiencias como sociedad.

Para Danette la lista de sorpresas es muy larga, empezando porque en la familia en que se está hospedando le advirtieron que no debía echar el papel higiénico en el inodoro, sino en el zafacón. “Pero lo peor es que en algunos lugares el inodoro simplemente no funciona. Y en otros descubrí que tienes que dejar apretada la palanca un rato para que descargue bien”, dice entre risas.

Danette y su compañera Qiletha Caston, también estadounidense, han aprendido mucho sobre la cultura dominicana andando en las calles. “Es curioso cómo los hombres creen que es su deber decirte algo cuando le pasas por el frente caminando”, dice Qiletha refiriéndose a los constantes piropos y llamadas de “oye rubia” que recibe. Le consuela que al menos los hombres se limitan a vocear, no se acercan a molestar ni le interrumpen el paso.

La cantidad de personas que exhiben armas de fuego fue otra de las cosas que les llamó la atención, y sobre todo las grandes escopetas que cargan los guardianes de seguridad. “Ni siquiera los policías andan con armas tan grandes allá. Lo que tienen son pequeñas pistolas en las cinturas”, dicen.

Ver cómo se aprietan siete personas en un carro público y encontrar gente montada en la parte de atrás de camiones y camionetas también resultó inesperado para estas chicas.

En EEUU, explican, ambas acciones recibirían multas. La mayoría de los estudiantes entrevistados hizo algún comentario sobre el transporte dominicano.

A Linda Elmer, de Suiza, le pareció que el tráfico era caótico y que Santo Domingo es una ciudad fácil para perderse. Otros señalan que la contaminación producida por el humo de los vehículos es muy fuerte. “A veces siento que casi no puedo respirar cuando estoy en la calle”, dice Danette.

EDUCACIÓN EN CRISIS

Los peores comentarios de los estudiantes de intercambio fueron para la educación. Lara Teurling, de Bélgica, que asiste al bachillerato en un colegio privado, encuentra curiosa la “manera en que enseñan” aquí: “Los alumnos siempre están hablando y riendo en clase.

Y hay mucha gente en cada curso”. No es de extrañar que a ella, que viene de un país en el que interrumpir a un profe sor es una insolencia, le llame la atención la falta de respeto que abunda en nuestras aulas.

Robin señaló que los pupitres usados en su colegio son muy incómodos. “En Alemania tenemos sillas y mesas separadas, no integradas como aquí, y es mucho mejor”, afirma.

La educación superior no se queda atrás. Christelle Saint- Natus, de Haití, se sorprendió cuando descubrió un recinto universitario que parecía una fiesta: estudiantes bebiendo cervezas entre una clase y otra, bares con anuncios de especiales en bebidas alcohólicas, un grupo de fanáticos siguiendo entusiasmados un juego por televisión y un escándalo de gritos y música. “Si vienes a la universidad es para estudiar, no para fiestar”, dice sin comprender.

Quiletha y Danette coinciden con Christelle. En Estados Unidos, dicen, sería ilegal vender alcohol en una universidad o, al menos, requeriría un permiso especial. “Allá los estudiantes que beben lo hacen escondidos. Los pueden hasta expulsar de la universidad por eso”, explican.

PARA ALEGRARSE

Están también las buenas noticias, sobre todo en lo que tiene que ver con nuestra simpatía y bellezas naturales. A Robin le asombró la facilidad con que nos dirigimos a personas desconocidas. “Estaba en una tienda comprando y varias personas que no conocía me hablaron. En Alemania eso no hubiera pasado”, cuenta.

Otros señalan que somos cariñosos y expresivos. “Todo el mundo anda besándose en la mejilla, sentándose en las piernas del otro, dándose abrazos. Estoy acostumbrada a mantener más distancia”, dice Danette.

Las frutas tropicales, en especial el mango, la piña y el aguacate, el clima (aunque para algunos a veces el calor es demasiado) la Zona Colonial y el mar son otros atributos dominicanos que recibieron elogios.

Uno de los estudiantes señaló que aquí las plantas son distintas. Otro que hay más flores que en su país, el verde de los árboles es más claro y la luz del sol más amarilla.

(+) CAMPAÑA GLOBAL

Construyendo la paz a través de intercambios
La amistad lleva a la comprensión. La comprensión lleva a la paz. Con este lema la organización internacional AFS, junto a decenas de organizaciones de todo el mundo, está promoviendo una campaña mundial en favor de los intercambios culturales.

La iniciativa, lanzada el pasado 27 de abril en la sede de los Premio Nobel en Oslo, Noruega, busca reunir firmas a través de Internet para una petición de apoyo a los programas de intercambio cultural entre los y las jóvenes del mundo.

La idea que alimenta esta campaña es que la convivencia con personas de otras culturas nos da una perspectiva distinta del mundo y permite acabar con los miedos y prejuicios que muchas veces tenemos a cerca de lo que no conocemos. Además crea vínculos de amistad entre los países.

“La paz la podemos crear. Los programas de intercambio cultural enseñan a jóvenes de todo el mundo que nuestras preocupaciones son globales. Una experiencia de intercambio fomenta la comprensión mutua que puede ayudar a sobreponer nuestras diferencias y guiarnos hacia la paz”, se lee en la página principal de la campaña.

Más de 67,000 mil personas de 194 países han firmado. Los organizadores esperan reunir un millón de firmas y presentarlas ante las Naciones Unidas en octubre de 2007, durante la celebración del 60 aniversario de la creación de AFS.

Además de pedir apoyo para expandir los programas interculturales, las organizaciones proponen a los firmantes animar a familias a acoger estudiantes de intercambio, lo que les permite crear una amistad de por vida con personas de diferentes partes del mundo; participar en programas de intercambio, buscando en internet o preguntando a las escuelas y amigos sobre las opciones que existen y, luego de participar, regar la voz para incentivar a otros a participar.

Por último, la campaña invita a los ex-estudiantes de intercambio a que se integren como voluntarios para trabajar con las organizaciones de intercambio en su país.

A través de estas tres experiencias las personas aprenden el valor de la comunicación intercultural, practican otros idiomas, desarrollan liderazgo y habilidades profesionales y entablan amistad con personas y familias de diferentes nacionalidades.

En la República Dominicana la campaña fue lanzada oficialmente el 14 de agosto en Hard Rock Café por AFS Dominicana.

Para firmar la petición y tener más información puedes entrar a las páginas web: exchanges4peace.org y afs.org.do

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